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Crecimiento personal

Este puede ser el motivo más importante por el que la gente discute

Hay una escena que recuerdo mucho de mi niñez: era de noche, estábamos alumbrados a la luz de una vela y un tío mío le mostraba a mi papá una más de sus «grandiosas” ideas de negocio, no recuerdo de qué era pero recuerdo claramente a mi tío decirle a mi papá que se compre un terno (saco y corbata) para asistir a una reunión muy importante. Mi papá se le quedó mirando incrédulo y le dijo que de dónde iba a sacar para comprar un terno. Mi tío respondió que no eran tan caros, que no debía hacerse problemas con eso.

—No tenemos ni para comer y me dice que compre un terno —se quejó mi papá conmigo después que mi tío se fue. Incrédulo aún por la propuesta.

Vivíamos en una choza de esteras donde la cocina, la sala, el comedor y dormitorio eran el mismo ambiente. Eramos 4 hermanos, papá y mamá. Mi tío en cambio era solo, no tenía hijos y aunque no era adinerado podía comprarse un terno. Y como él si podía comprarlo asumió que mi papá también. Usó su propio contexto para juzgar a una persona con un contexto completamente diferente.

Tristemente ocurre todos los días, las personas no se entienden, discuten, pelean y se separan porque usan su propio contexto para juzgar a los demás. Por ejemplo:

—Mi hijo llora mucho, no me deja dormir.

Si su hijo es un recién nacido es normal que llore y no deje dormir a sus padres. En cualquier otra situación no es normal y deberíamos preocuparnos por su salud física o emocional. Así que en lugar de juzgar con tan poca información podríamos preguntar cuantos años tiene.

Otro ejemplo:

—Tienes una empresa, debe sobrarte el dinero.

¿Tú conoces mis finanzas? ¿Conoces todo lo que hay que hacer para que la empresa sobreviva?

Decía Stephen Covey en los Siete hábitos de las personas altamente efectivas que debemos procurar entender a los demás antes de procurar ser entendidos. Que tenemos el mal hábito de juzgar o dar consejos que no nos pidieron sin siquiera entender bien la situación. Y los consejos son como las gafas, las que me ayudan a ver bien a mí no necesariamente te ayudarán a ti. Incluso podrían hacerte ver peor.

Piénsalo, ¿cómo dos personas van a entenderse si ninguna intenta ponerse en el contexto de la otra? ¿Si cada una juzga a la otra desde sus propias formas de ver el mundo en lugar de expandir su mente para ver el mundo de otro modo? En palabras de Bertrand Russell: “Los ignorantes están seguros de todo, mientras que los sabios están llenos de dudas”.

Para convertirte en una persona sabia debes dejar de juzgar y pensar que es posible que estés equivocado y que la otra persona tenga razón, o que ambos tengan la razón, solo que los separan contextos diferentes. Cuando empiezas a ver el mundo de ese modo, tienes más paz, discutes menos y elevas tu comprensión del mundo.

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